Visión


La mayor riqueza de una nación son las personas y la calidad de los vínculos que puedan generar entre ellas para potenciar un presente y diseƱar un futuro compartido. Este capital social se expresa en la capacidad de aprender juntos y de usar el conocimiento para transformar los recursos de un país en bienestar y riqueza para la comunidad. Debemos promover el desarrollo de una sociedad robusta, plural y fértil desde la primera infancia; un Estado que genere bienes públicos de calidad para todos los habitantes, ecualice diferencias, modere asimetrías y fomente un sector privado dinámico, responsable, abierto y competitivo.

Tenemos por delante un gran desafío. Desde luego, debemos atender graves urgencias socioeconómicas que todos conocemos, al tiempo que debemos integrar a la Argentina al mundo post-pandémico. Para ello es esencial mirar al futuro para modernizar nuestras nuestras actividades productivas e instituciones, si queremos potenciar el desarrollo humano, salir del estancamiento y dejar atrás las crisis recurrentes.

El futuro de la humanidad enfrenta grandes desafíos y se está moldeando bajo un nuevo paradigma de tecnologías que apunta a mejorar nuestras vidas con un enfoque global de economía inclusiva y sustentable. Los mercados internacionales ya se están modificando y cambia el mapa de oportunidades. Si no reaccionamos, nuestra economía seguirá perdiendo valor y seguiremos aumentando la pobreza y la desigualdad.

Con las capacidades productivas actuales no nos alcanza para satisfacer las demandas básicas de la sociedad, y el panorama global indica que esta situación solo se agravará con el tiempo.

Es por eso que creemos que las estrategias argentinas de desarrollo humano, científico-tecnológico, económico, institucional, territorial, e internacional deben alinearse con este nuevo paradigma para contribuir al crecimiento económico perdurable y una creciente equidad para todos los argentinos.



Caminos de Acción


  • La política debe abordar los grandes desafíos que enfrenta la humanidad para que Argentina se modernice y aproveche a su favor esta nueva etapa de globalización sustentable con el fin de mejorar la calidad de vida de su pueblo.

  • El desarrollo humano equitativo integral de la persona, la familia y la comunidad (innovación educativa, integración cultural, empleos, acceso a la salud y vivienda, ambiente saludable, seguridad) es la base fundacional para un crecimiento sustentable en equilibrio con la naturaleza.

  • El cambio climático constituye el mayor desafío y al mismo tiempo una gran oportunidad, y debemos abordarlo con idoneidad: empleos, servicios e industrias verdes constituyen un presente y una proyección a futuro de crecimiento económico y generación de empleo en todos los niveles de calificación.

  • El sistema científico-tecnológico debe desarrollarse de manera planificada y acoplado a los demandantes de tecnología (empresas, industrias, sector público) para garantizar la capacidad innovadora. La aplicación y el desarrollo local de tecnologías convenientes para cada estadio de desarrollo debe estar presente con protagonismo en el debate social, político y económico.

  • Debemos implementar sinergias público-privadas para encarar con decisión y equidad las necesarias transiciones ecológica, energética y digital para la descarbonización y desmaterialización de la economía, procurando generar las mayores sinergias positivas posibles y garantizando infraestructuras clave: energía, movilidad, transporte, conectividad, comunicaciones, datos.

  • El desarrollo territorial y la sustentabilidad deben ser la base de la construcción como nación en este nuevo milenio. Potenciar el trabajo distribuido y la reconfiguración de infraestructuras en todo el territorio en la era post-covid es una oportunidad enorme para la refederalización del país.

  • Para transformar a la Argentina en un pais más equilibrado y menos dependiente de pocas cadenas de valor, es estratégico fomentar y fortalecer sistemas productivos regionales mediante centros sectoriales de innovación, redes asociativas y de logísitica, programas in-situ de mejora continua y aplicación de buenas prácticas y estándares internacionales.

  • Las oportunidades de aprendizaje y la cultura deben orientarse a formar personas con automotivación, creativas, que puedan trabajar en equipo y adaptarse a contextos diversos y empleos cada vez más calificados. Se requieren estrategias educativas orientadas a los distintos grupos que integran la ciudadanía.

  • Las ofertas de educación y formación deben actualizarse y extenderse a todas las etapas de la vida. El acceso a conectividad y dispositivos de la mayor calidad en todas las escuelas y hogares del país son piezas fundamentales en nuestra estrategia de desarrollo humano, educativo, social y cultural, complementada con la necesaria alfabetización digital, científica y tecnológica.

  • La adopción generalizada de buenas prácticas internacionales en materia ambiental permitirá adaptarnos mejor a los mercados internacionales para exportar más productos competitivos, de mejor calidad y con superiores márgenes de productividad; evitar que se restrinja el acceso a mercados por una excesiva huella de carbono y otros estándares requeridos.

  • Son necesarias políticas que promuevan la inversión productiva, desalentando las inversiones especulativas de corto plazo. Es deseable el desarrollo de un mercado de capitales local que apalanque las inversiones productivas.

  • Se necesita un marco institucional que dé respuesta a los cambios requeridos para encarar un modelo de desarrollo sustentable, regulando y estableciendo estándares en función del bien común. Impulsar la vocación, la integridad y el profesionalismo de los servidores públicos.

  • Eliminar la fragmentación institucional permitirá enfocarnos en las prioridades y captar el carácter transversal de la ecología, la tecnología y la digitalización que atraviesa a todos los aspectos de la economía y la sociedad.

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